Seguridad
Centro de datos
Ciberseguridad
Nube
Malware
Amenazas
Inteligencia artificial
IoT

La Inteligencia Artificial llega a la ciberseguridad

Robots que hablan y se comportan como nosotros, máquinas que ejecutan funciones hasta ahora reservadas a humanos? La Inteligencia Artificial (IA) ya está aquí, pero no del todo. No, al menos, como nos la pintan las películas. Sin embargo, convendría tenerla en cuenta desde un punto de vista de la ciberseguridad. Por si acaso.

Inteligencia Artificial

Es cierto que la Inteligencia Artificial está realizando importantes avances. Avances que pueden usarse de manera positiva o negativa. Y aquí es donde entrarían nuestros amigos de lo ajeno en el ciberespacio, los ciberdelincuentes. Por ejemplo, para usar la voz o el rostro de una persona con el propósito de causar alguna tropelía beneficiosa para sus intereses.

En este sentido, investigadores de la Universidad de Alabama en Birmingham (UAB) ya consiguieron en 2015 demostrar que, con un software adecuado, un ciberdelincuente puede “sonar” como cualquiera de nosotros, hasta el punto de engañar a máquinas y seres humanos.

¿Cómo?, se estará preguntando alguno. Le bastaría con acceder a nuestras conversaciones telefónicas. Y es ahí donde entra en juego la Inteligencia Artificial. No en vano, se trata de un aliado esencial de la ciberseguridad. Papel que vamos a tratar de explicar con la mayor sencillez posible.

Primera lección: no poner en duda el papel de las máquinas. En los últimos tiempos ya han dado sobrada muestra de lo que son capaces de hacer. Hacíamos mención a la voz unas cuantas líneas más arriba. Más ejemplos: Google ya es capaz de identificar correctamente el habla con una precisión del 92%. Hace 2 años, ese porcentaje era del 77%. Y Microsoft ha sido capaz de enseñar a un robot a reconocer imágenes -o, más bien, a ver ciertos objetos en las imágenes-. Su tasa de error es del 4,94%. El promedio de una persona es aún mayor.

Ya sea en medios físicos -drones, vehículos no tripulados, etcétera- o digitales -cualquiera de los ya mencionados-, estos avances muestran el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Pero, si se trata de pensar en cómo será nuestro futuro con la IA y su relación con la ciberseguridad, toca plantearse la cuestión desde un punto de vista muy terrenal. Básicamente, qué será capaz de controlar dicha tecnología y a qué escala. ¿Será capaz de poner en peligro el acceso a los recursos básicos, de suplantar por completo nuestra identidad, de conocer e interpretar nuestros sentimientos para usarlos en su beneficio? Por costes, IA está pensando para gestionar infraestructuras de una manera sencilla, rápida e instantánea. Esto nos llevaría incluso a elucubrar con la posibilidad de que IA interfiriera en nuestra supervivencia como especie… Bajemos a la tierra otra vez.

¿Por qué? Sencillamente porque IA depende de la tecnología para su desarrollo. Y ese desarrollo debe ser significativo. No basta con crear máquinas o robots capaces de realizar determinadas acciones si, luego, la tecnología no les hace ir más allá -no digamos ser como nosotros mismos, pero casi-. En consecuencia, sin tecnología esas máquinas y robots no pasarían de una actualización y mejora de sus habilidades. Y ahí entra en juego nuestra capacidad para dotar a las máquinas y robots de más independencia, de hacer cosas para las que nosotros no estamos preparados.

¿Qué nos espera a corto plazo? Lo que decimos: un desarrollo más que evidente de soluciones y dispositivos -ya sean máquinas o robots- capaces de realizar todo tipo de acciones e, incluso, de imitar algunos de nuestros comportamientos, pero nunca sustituirnos. Es decir, con la evolución esperada de la tecnología, más que poner en peligro a la humanidad, IA podrá poner en peligro a determinados colectivos o gremios empresariales. ¿Podemos respirar tranquilos? Puede, pero nunca bajar la guardia. Por si acaso, repetimos.

INFORMACIÓN ADICIONAL

 

Prueba gratis durante 30 días Kaspersky Endpoint Security for Business Select.